
Hay autos que impresionan por sus cifras.
Y hay otros que se quedan viviendo en tu cabeza.
Cuando vi este Kelmark GT por primera vez, sólo pude pensar en una cosa: Cannonball.
Quizá sea la silueta baja. Quizá la postura agresiva. Quizá el hecho de que parece haber escapado de otra época.
Este ejemplar es algo todavía más especial. Hasta donde sabemos, es el único Kelmark GT en México. Una pieza rara, construida alrededor de una idea que parecía imposible: llevar la arquitectura de un deportivo exótico a un automóvil artesanal con motor central y proporciones capaces de confundirse fácilmente con las de un Ferrari.
El auto llegó gracias a la confianza de un amigo, conocido por muchos como "Don Special", quien tuvo la generosidad de prestárnoslo para esta sesión.
Para acompañarlo elegí a Ambar.
No buscaba una modelo que posara junto a un automóvil.
Buscaba a alguien que entendiera los autos deportivos.
Alguien que pudiera transmitir actitud.
Le pedí precisamente eso:
"Regálame actitud."
Y sucedió algo que no esperaba.
Conforme avanzaba la sesión, dejó de posar frente al Kelmark y comenzó a habitarlo. Se convirtió en el personaje que yo tenía en mente desde el principio. Una corredora. Una mujer lista para una carrera que nunca vemos, pero que sentimos a punto de comenzar.

Como suele ocurrir en muchas producciones de Motorama, el clima decidió participar.
La lluvia apareció para complicar el trabajo, retrasar tomas y poner a prueba la paciencia de todos. Sin embargo, terminó aportando algo inesperado: el asfalto mojado, las gotas sobre la carrocería roja y la atmósfera oscura reforzaron el carácter cinematográfico que buscábamos desde el inicio.
Y sí.
Lo admito.
Esta vez olvidé en casa gran parte de mi equipo vintage.
La sesión fue realizada con lentes modernos, algo poco habitual para mí cuando trabajo editoriales inspiradas en automóviles clásicos. Pero a veces los errores terminan convirtiéndose en parte de la historia.

Al final, eso es lo que más recuerdo de aquel día.
No el clima. No el equipo.
Sino la forma tan natural en que una persona, un automóvil y una idea terminaron encontrándose frente a la cámara.
Porque algunas sesiones documentan un auto.
Y otras documentan el momento en que un automóvil se convierte en un personaje.
Este Kelmark GT pertenece a esa segunda categoría.
Fotografía: Ernesto Almeida
Vestuario y estilismo: Ernesto Almeida
Automóvil: Kelmark GT
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